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Situación sin salida

Domingo, seis de la tarde y yo solo pienso en las cosas que me esperan mañana, cosas que dije que no iba hacer, pero que tristemente no puedo dejar de hacer, bueno, si puedo, pero si lo hago estaré defraudando a alguien que cuenta conmigo y que por más que me haya decepcionado más de mil veces, yo no quiero decepcionarla.

No quiero volver a la rutina, no quiero, no quiero, no quiero y no quiero, no me siento cómoda en un principio sí, pero ahora solo me causa estrés y dolores de cabezas y menos ahora que tengo que ir por obligación. Le doy la vuelta y sé que es lo único seguro que tengo por ahora, que debo seguir arropandome hasta donde me llegue la cobija hasta que pueda conseguir algo mejor si quiero seguir saliendo y comprandome cosas, porque cuando ya eres mayor de edad y sigues bajo el  techo de tus padres, en mi caso madre, no me siento cómoda pidiendole dinero para mis cosas.

En mis manos está cambiar esto y sé que es díficil, pero nada es fácil Andreína y tu lo sabes. Debo seguir siendo fuerte, aguantando un poquito más, no puedo darme por vencida y tener mucha paciencia hasta  que logre salir de esta situación que parece no tener salida.


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