viernes, 22 de agosto de 2014

Cuándo la melancolía ataca, aparece de la nada, no te llama ni te avisa con antelación que va a venir y cuando llega puede ponerte triste de un segundo a ootro, llenando tú cabeza de preguntas como: ¿Qué estás haciendo con tú vida? ¿Eres feliz? ¿Qué pasó con lo que querías a esta edad? Que más que preguntas son frustraciones que no tienes la suficiente valentía para enfrentarlas y sí no son esas interrogantes, viene y te llena la cabeza con imágenes de un pasado feliz que extrañas y añoras y terminas con tú "estable" mundo por decirlo de alguna manera, vuelto de cabeza, deseando tener cinco años y que tú papá se acueste contigo hasta que te quedes dormida y que al día siguiente fuese cómo sí nunca hubiese pasado nada. Pero en la vida adulta no hay un papá que se quedé contigo, ni un cálido abrazo antes de dormir y sí los problemas de hoy seguirán estando allí mañana hasta que puedan resolverse. ¡Estúpida Melaconlia! Realmente no disfruto tú compañía. ¡Vete lejos y no vuelvas sin avisar que nos brindaras tú compañía!

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